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Hipertensión Arterial

Es una enfermedad muy común que se manifiesta sobre un 5% de la población adulta, siendo mas frecuente en los países que tienen un elevado nivel de vida.

Se entiendo por tensión arterial la presión con la que la sangre circula en el interior de las arterias.

La hipertensión arterial es una dolencia caracterizada por una tensión arterial elevada, a consecuencia de un aumento de la resistencia periférica al paso de la sangre por las arteriolas.

Los signos físicos que se manifiestan en el enfermo que, manifiesta una hipertensión arterial se deben al efecto directo o indirecto de la hipertensión sobre el cerebro, los ojos, el corazón, los riñones y la aorta.

Las causas pueden ser muy diversas y merece señalar la hipertensión arterial paroxística, que aparece como secuela de un estado patológico fundamental.

Por otra parte la hipertensión arterial duradera o permanente, que es la más común o bien consecuencia de otros problemas crónicos, como pueden ser la arteriosclerosis, la nefritis crónica, etc..

las causas de la hipertensión arterial esencial permanente no son demasiado conocidas. No obstante existen algunos factores que desempeñan un papel importante en la aparición de una hipertensión de estas características como:

  • Herencia: en algunas familias es muy frecuente el padecimiento de hipertensión.
  • Los factores psíquicos en aquellas personas con un temperamento muy irritable, con una vida muy activa.
  • La obesidad favorece la elevación de la tensión arterial.
  • La menopausia y los cambios hormonales que aparecen de los 45 a los 55 años en la mujer.
  • El climaterio viril aparece en el hombre con síntomas parecidos a la menopausia de la mujer entre los 50 y los 60 años, se conoce también como andropausia. La hipertensión arterial puede provocar impotencia en algunos hombres.
  • El sodio. La sal suele ser uno de los factores que más favorece la hipertensión, pues en los países en los que el consumo de sal es bajo no aparece con tanta frecuencia esta enfermedad.

Por otro lado, la etiología de la hipertensión secundaria también puede buscarse en los trastornos de las glándulas de secreción interna (tiroides, suprarrenales, etc..), en los trastornos del corazón, del sistema nervioso y circulatorios.

Cuando la presión arterial se eleva mucho provoca un cuadro clinico bastante claro: disnea especialmente despues del esfuerzo fisico, nerviosismo e insomnio, cefaleas, palpitaciones cardiacas, vértigos, hormigueos en las manos y en los pies, trastornos digestivos, nerviosos, auditivos, hemorragias nasales, etc...

En los casos graves de hipertensión, cuando la presión es muy elevada, el corazón se hipertrofia ( aumenta de tamaño) y el pulso se hace rápido y tenso. En estos casos la muerte puede sobrevenir por hemorragias cerebral si no se consigue bajar la tensión arterial al enfermo.

RECOMENDACIONES FRENTE A UNA HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Es recomendable tanto el reposo físico como mental, evitando a ser posible vivir y frecuentar zonas altas.

No fumar. El tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Además las personas hipertensas fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco. Dejar de fumar tiene unos efectos positivos superiores a cualquier tratamiento para la hipertensión.

Cuidado con el alcohol. El consumo moderado de alcohol (un vaso de vino al día en las comidas) puede ser beneficioso, pero si es excesivo provoca el incremento de la presión arterial y otras alteraciones perjudiciales al corazón y otros órganos.

Controla tu peso. El sobre peso es una causa de hipertensión . Rebajar el peso reduce la presión arterial y disminuye el riesgo cardiovascular y la diabetes.

El ejercicio físico regular y moderado consigue bajar las cifras de presión arterial. Además, aumenta la masa muscular y la capacidad de esfuerzo, ayuda a controlar el peso y logra disminuir el riesgo cardiovascular.

En el caso de hipertensión arterial secundaria es imprescindible tratar la enfermedad causante al mismo tiempo que aplicar las recomendaciones para tratar la hipertensión arterial.

ALIMENTACIÓN

La alimentación más recomendada en estos casos es mantener un régimen lacto-vegetariano (excluyendo los huevos). Si la tensión arterial fuera muy elevada, esta más indicada la dieta crudivoro purificador, intercalando dias de curas de fruta especialmente de pera (comer peras como único alimento durante todo un día). Está comprobado que lo que más perjudica al enfermo que padece una hipertensión arterial es la comida; por tanto, se recomienda realizar, al menos una vez por semana, un día de ayuno. Son muy eficaces también tanto la cura de ajo como la de limón.

Es recomendable reducir las bebidas y a ser posible sustituirla por zumo de limón reducido con agua.

La sal está totalmente prohibida a estos enfermos debiendo ser suprimida por completo o reducida al máximo.

HIDROTERAPIA

Son recomendables los baños de tronco de larga duración, así como el baño vital, pero si la hipertensión arterial es muy alta , éste se deberá tomar con agua caliente evitando, en lo posible, el agua fría, ya que podrían obtener  resultados indeseados.

FITOTERAPIA

Referente a las plantas medicinales las más indicadas contra la hipertensión son entre otras:

  • Olivo ( Olea europaea)
  • Abedul ( Betula alba)
  • Espino blanco ( Crataegus oxyacantha)

Se trata de una mezcla de acción hipo-tensora, cardiotónica, diurética, vasodilatadora coronaria y antiespasmódica.

preparación:

Decocción de un minuto y posterior reposo de veinte minutos, en la proporción de cuatro cucharas soperas por medio litro de agua.

Dosis:

Un vaso de dos a tres veces por día, preferentemente con el estómago vacío.

La tintura de árnica tiene gran eficacia tomada a razón de diez gotas diluidas en agua, a la vez que es un gran preventivo contra el ataque de apoplejía y de otras complicaciones que se pueden presentar en la hipertensión arterial.

Asimismo son recomendadas la cola de caballo por su alto contenido en silicio y el Fucus vesiculosus por su riqueza en yodo natural.

Estos consejos son generalizados y no pretenden en ningún caso sustituir la consulta de un profesional de la salud.